EL OFICIO DE ESCRIBIR
No se trata de una frase para deslumbrar el mármol,
y sin embargo, cuando fue escrita,
la humilde pasión de sus palabras
fue suficiente para que un lector, conmovido,
recordara a esa mujer que trazó con su mano en el papel:
"ya regreso. Te amo".
Acaso, su sencilla elocuencia
importe más que otros mensajes,
largamente pensados, pulidos para permanecer en el tiempo,
y sepultados, a pesar de todo, en el olvido.
A Genoveva-La-Mar
30-VIII-1996
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