miércoles, 26 de junio de 2013

De: Juan Diego Velasquez (Colombia 1958)

EL OFICIO




Sea ésta mi única expresión. Sean estos poemas más

Que mis conversaciones y vivencias.

(Estoy esperando una llamada)

La palabra me acosa y tengo que hablar en voz baja.

Procuro dejar sólo palabras suaves. Las ásperas merecen

El olvido.

(El teléfono aún no suena)

Mis temas serán políticos, porque así está escrito.

No me dejo influenciar por el ánimo de la época.

(La mujer que anhelo marcará el número tres veces)

Para la poética bastan estos ojos que se conmueven

Con los colores y los gestos. Simplemente olfateo el poema

Una vez concluido, hasta que se me haga agua en la boca.

(El tono de su voz lubricará el paso de estas páginas)

Sé que escribo para la Revolución, ante ustedes me expongo

Sin secretos. No preciso espantar a los lectores.

(El teléfono repica con insistencia)

Contesto con rapidez sin pensar en cambiar de vida

Yella me dice:

sábado, 12 de enero de 2013

Todo poeta tiene una rosa...

Todo poeta tiene una rosa...

(Soñar acaso no es florecer?)

El corazón corola que destroza

la brisa del suspiro de una mujer;

el corazón, capullo que embalsama

la vida en cada instante del querer:

el corazón poeta es una rosa.



Y la palabra del que ama

(la palabra es la flor del sentimiento);

la palabra que extrae de la fosa

oscuro del sentir, el colorido

de una emoción a un pesnamiento;

la palabra de amor es una rosa:

fino tallo florido.



Y la vida sentida y sin sentido

de quien adora y sueña solamente;

la vida del buído

en éxtasis, sola, inútil y hermosa,

pero a cada momento renovada

como fluye la fuente

o corre en tenue miel la luz dorada:

la vida del poeta es una rosa...



Siento tu corazón, oigo tus voces;

tu vida inútilmente heróica y sin sentido

contemplo trancurrir por entre atroces

infortunios que callas, y aún amas y sueñas

y en tu labor desdeñas

el fácil mundo de los goces...

Poeta, buen rosal, has florecido:

ofrendas a la vida diaria rosa

y agonizas de olvido...