Todo poeta tiene una rosa...
(Soñar acaso no es florecer?)
El corazón corola que destroza
la brisa del suspiro de una mujer;
el corazón, capullo que embalsama
la vida en cada instante del querer:
el corazón poeta es una rosa.
Y la palabra del que ama
(la palabra es la flor del sentimiento);
la palabra que extrae de la fosa
oscuro del sentir, el colorido
de una emoción a un pesnamiento;
la palabra de amor es una rosa:
fino tallo florido.
Y la vida sentida y sin sentido
de quien adora y sueña solamente;
la vida del buído
en éxtasis, sola, inútil y hermosa,
pero a cada momento renovada
como fluye la fuente
o corre en tenue miel la luz dorada:
la vida del poeta es una rosa...
Siento tu corazón, oigo tus voces;
tu vida inútilmente heróica y sin sentido
contemplo trancurrir por entre atroces
infortunios que callas, y aún amas y sueñas
y en tu labor desdeñas
el fácil mundo de los goces...
Poeta, buen rosal, has florecido:
ofrendas a la vida diaria rosa
y agonizas de olvido...
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